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Enciclopedia del Tango
 
Inmigración
Los nuevos habitantes: la inmigración

La Buenos Aires colonial y la de la primera mitad del siglo anterior no dejaba de ser la "Gran Aldea", a pesar del peso decisivo que su puerto y el comercio, que a partir del mismo se generaba, tenían sobre el resto del país. En la segunda mitad del siglo XIX todo comienza a cambiar, hombres y mujeres provenientes de distintos lugares del mundo, en un flujo inmigratorio que tiene pocos o casi ningún antecedente por su magnitud, arriban a estas tierras.

Una verdadera marea humana, cuya dimensión reflejan los distintos censos y estadísticas de la época, comienza a llegar a la Argentina. Los datos que aparecen en el siguiente cuadro son elocuentes:

Tabla 1: Censos Nacionales

                          Año         Habitantes        Extranjeros      Pobl. Rural
                         1869         1.737076            12,1 %            67 %
                         1895         3.954.911           25,5 %            58 %
                         1914         7.482.000           30,3 %            42 %

 

Los recién llegados tienen por lo general un común denominador: la pobreza material. Vienen preferentemente de regiones agrícolas de Italia y España y curiosamente, se instalan en lo que terminará siendo una gran ciudad.

Muchos han sido los autores que se han ocupado del tema y todos coinciden en señalar, que la instalación de los recién llegados se produce en un medio ya ocupado por los herederos del gaucho desplazado y expulsado de sus dominios naturales, y donde todavía habitaban los negros sobrevivientes de tantas guerras y desamparos a los que habían sido sometidos.

Además del aumento poblacional producido por la inmigración, hubo una importante alteración del equilibrio demográfico, ya que los mayores contingentes inmigratorios, se instalaron en la zona pampeana. El cuadro siguiente refleja el desparejo aumento poblacional que se produjo en algunas provincias y la Capital Federal, entre 1869 y 1895.

 

Tabla 2: Aumento Poblacional(1869-1895)

                Sta. Fe     Capital       Bs. As.     Jujuy      S. del Estero    Catamarca
          %      346        255        199         23              21                13

 

Esa convivencia forzosa entre inmigrantes y nativos, se da de manera natural, alejada de toda planificación por parte de los gobernantes, que habían soñado con otros habitantes: "rubios y de ojos celestes", y no con esta masa rumorosa de tanos, gallegos, turcos, rusos, como dio en designárselos popularmente, a veces sin coincidencia con su verdadera nacionalidad.

El encuentro se produce en las orillas y en el conventillo, donde comienza a gestarse una nueva cultura, que se descubre y se integra en el tango, al que todos, criollos, negros y gringos contribuyeron, y cuya obra integradora da perfil definitivo a ese crisol de razas, como tantas veces se definió a nuestra población desde los textos escolares.

Vale aclarar que las referencias respecto de la inmigración, corresponden fundamentalmente a Buenos Aires y a otros grandes centros poblacionales, que fueron los que recibieron a inmigrantes de origen europeo, y que según el Primer Censo Nacional de 1869, representaban el 90,4 % de los llegados a esta zona. Las cifras de ese mismo censo, correspondientes a la provincia de Jujuy, indican una realidad distinta, ya que el 98,9 % de los inmigrantes era de origen americano, llegados principalmente de la vecina Bolivia.

El proceso de llegada de los inmigrantes europeos fue realmente caótico, en un principio se asentaron en colonias, principalmente en Buenos Aires, Entre Ríos y Santa Fe, pero lo más común, fue el arribo de contingentes de manera absolutamente espontánea. Buena parte de esos inmigrantes regresaron a sus países de origen o recalaron en otros destinos. Las desprolijidades comentadas, por llamar de alguna manera a este verdadero muestrario de irracionalidad, tuvo tal vez su punto culminante en el año 1857, cuando se abrió la posibilidad de ingreso de criminales sicilianos, a la provincia de Buenos Aires.

Con la llegada de Nicolás Avellaneda al poder, se intentó dar un marco adecuado a la política inmigratoria. La sanción de las leyes 752, 761, y 817, esta última del 6 de octubre de 1876, conocida como Ley Avellaneda de Inmigración y Colonización, dio principio de ejecución a un plan que permitió el nacimiento e instalación de nuevas ciudades, pero resultó manifiestamente insuficiente, para canalizar de manera racional el flujo inmigratorio.

El resto del país quedó marginado de los cambios operados, tanto en el orden poblacional como en el relativo a la incorporación de nuevas actividades económicas, es decir como ya lo señaláramos, a partir de la gran inmigración, comenzaban a convivir dos países absolutamente distintos, acrecentando aún más, la diferencia entre Buenos Aires y la mayoría de las provincias argentinas.



 

Libro: De Yrigoyen a Puglise. La sociedad , el hombre común y el tango (1916-1943)

Autores: Alejandro Molinari-Roberto Martínez-Natalio Etchegaray

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