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Enciclopedia del Tango
 
Inmigración
Transformación de la sociedad argentina provocada por la inmigración

Desde finales del siglo XIX comienza a gestarse un proceso, que tiene como constante la paulatina asimilación de los inmigrantes y de sus hijos, a la estructura social existente, circunstancia que, paralelamente, provoca una profunda transformación en esa sociedad en la que se insertan.

Esto no resultó simple, ni lineal, sino todo lo contrario. Aunque es cierto que la oligarquía necesitaba “nacionalizar” al argentino de origen inmigratorio y por eso sancionó las leyes de educación obligatoria, matrimonio civil y de servicio militar, no resulta menos cierto, que temía darles derechos políticos que pudieran socavar su poder, por esa razón marginaba al inmigrante, obstaculizaba su ciudadanización y lo perseguía con la Ley de Residencia, con el afán de quitarle fuerza al anarquismo, que encabezaba las más duras protestas sociales de la época.

Pero esta asimilación social, llevaba implícita una demanda de participación política y es en este punto, donde el radicalismo y fundamentalmente Yrigoyen, centró su discurso y su lucha.

Es este proceso dialéctico, en que interactúan la participación social, la lucha por los derechos políticos y el crecimiento de la ciudad, el que produce un quiebre cultural que marcará para siempre, la historia de los argentinos.
¿Qué queremos significar con este concepto de quiebre cultural?. Quizás sirva, como acabada explicación, reproducir las expresiones de un acérrimo enemigo de Yrigoyen, Carlos Ibarguren, quien dice: “Ese gobierno de Yrigoyen, fue, en nuestra historia, muy representativo, realmente representativo, no porque significara el de una mayoría electoral, sino porque entregó la suerte del Estado y de sus resortes políticos al dominio de un vasto estrato de la sociedad argentina que hasta ese momento jamás había gravitado ni ascendido al poder, y que constituía una de las capas básicas en que se asentaba la nueva Argentina de la inmigración...”.

Pero debe quedar claro que con el gobierno radical, no solamente se producen cambios políticos, sino que también se dan otras modificaciones fundamentales en las costumbres, en las formas de vida, y en tantos otros aspectos de la realidad argentina.

alberdi
Hipólito Irigoyen


Por lo tanto, la llegada de H. Yrigoyen al poder no puede ser explicada solamente por su acción política, hay elementos en la sociedad que van gestando cambios que llevan a la necesidad de una mayor participación popular, y estas modificaciones profundas, se dan en varios aspectos que, no sólo no se contraponen, sino que se complementan y generan la aparición de:
a) El gran desarrollo de los barrios periféricos, producido por diversos factores concurrentes, como la extensión y abaratamiento del transporte público, los loteos a bajos precios y la posibilidad de la modesta casa propia, en lugar de la pieza del conventillo.

b) El quiebre generacional provocado por la educación pública, que separa claramente a la primera generación de inmigrantes de la siguiente, y les da a estos, la posibilidad de continuar una carrera universitaria o acceder a un empleo público.

c) El aumento de obreros fabriles capacitados, junto con los de los transportes, va generando un sector trabajador diferenciado, que trae como consecuencia, la existencia de un nucleo de asalariados con posibilidades de ascenso social, y su correspondiente alejamiento de la lucha contestataria.

Es a partir del crecimiento de la ciudad, del desarrollo del transporte público, de la migración desde los conventillos de la Boca y el centro, hacia zonas periféricas, que se van formando los barrios, en los cuales se desarrollan redes sociales diferentes a las anteriores. En el barrio del suburbio convive gente de diferentes capas sociales: obreros, sectores medios, comerciantes, es decir la identidad social se da de manera más amplia que a principio de siglo. Esta última era claramente proletaria y contestaria, ligada fuertemente al anarquismo; la que se va formando, no tiene por referencia exclusiva el trabajo, es más heterogénea y sus intereses comunes pasan por el mejoramiento de su forma de vida dentro del barrio. Es decir, ideológicamente son reformistas y su ligazón política se da con el socialismo y el radicalismo.

Es por eso que, con una clara visión de la nueva realidad social, Yrigoyen basa su acción política en el desarrollo de los comités y justamente, el caudillo y el puntero barrial van a cumplir la misión de mediadores político-sociales entre la gente y el Estado.

El Partido Socialista aprovecha esta situación de diferente forma, lo hace a través de instituciones como mutuales y bibliotecas populares; mientras el radicalismo realiza una acción centrada, casi exclusivamente, en la acción política, los socialistas tienen una vertiente más educativa.

En los barrios se van gestando entonces, los elementos de identidad social, que dan como resultado, una nueva cultura surgida de los sectores populares; estructuras como los clubes de barrio, orientados hacia la faz deportiva, pero también abiertos a otras manifestaciones de la vida cotidiana: bibliotecas populares, sociedades de fomento y demás organizaciones de acción comunitaria, los cafés, los ya mencionados comités políticos,  o la esquina del barrio, donde la muchachada se reunía para pasar el tiempo y piropear a las chicas, constituyen manifestaciones claras de este fenómeno.

Estas instituciones se iban excediendo en sus actividades y era común que los clubes incorporaran una biblioteca, o que en los comités, se realizaran actividades deportivas o recreativas, pero lo que claramente se iba gestando, era una cultura distinta de la oligárquica, pero también radicalmente diferente de la de los núcleos inmigratorios de finales del siglo, hacinados en los conventillos del puerto o de la Boca. Esta nueva cultura era letrada y encontraba en el progreso del país, la esperanza del propio progreso.

Las sociedades de fomento en estos nuevos barrios van a cumplir una función trascendente y generarán una cultura de participación, al ocuparse de los intereses comunes del barrio y a través de diferentes medios (periódicos, conferencias, etc.)  realizarán una labor de concientización respecto de las ideas que las animan.

Lograrán reemplazar las falencias del Estado, inclusive sustituyéndolo, y serán el vehículo de transmisión de las reivindicaciones e inquietudes de los vecinos, cumpliendo así una labor de gestores ante los diferentes organismos públicos. Esto, lógicamente, permitió el cruzamiento de la actividad fomentista con las actividades políticas y por lo tanto generó un ámbito de participación y discusión que llevó, en algunos casos, a cuestionar la forma de elección del intendente y la falta de representatividad del Concejo Deliberante.

Estas nuevas redes sociales que se fueron creando en los barrios, no se basaban en intereses de clase, sino en un concepto de solidaridad, de necesidades comunes, de ayuda mutua. La heterogeneidad de los componentes, no permitió establecer relaciones en función del trabajo común, sino en el hecho de la convivencia en un mismo hábitat y en la producción de acciones, que mejoraran la calidad de vida en el barrio.

 

Libro: De Yrigoyen a Puglise. La sociedad , el hombre común y el tango (1916-1943)

Autores: Alejandro Molinari-Roberto Martínez-Natalio Etchegaray

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