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Enciclopedia del Tango
 
Inmigración
La Argentina de principios del siglo XX y la Inmigración

La oligarquía estableció un sistema por el cual el manejo del poder político, estaba en manos de un grupo perteneciente a la elite, mientras el grueso de la población quedaba totalmente marginado de las decisiones ciudadanas. Para que fuera posible mantener este sistema político se establecieron distintos mecanismos, que básicamente giraban en torno del fraude electoral organizado, mediante la distribución de cargos públicos y prebendas a sectores opositores, para neutralizarlos. En razón de esto, la participación  de la población en las elecciones era mínima.

Uno de los elementos esenciales del poder oligárquico, además del económico, ha sido siempre la difusión, en el conjunto de la opinión pública, de sus supuestos valores y de la “legitimidad” de su posición social y política. A través de distintos medios han logrado que otros sectores sociales acepten como “naturales” las ideas de la oligarquía.

Dice Hernández Arregui: “El secreto de su poder, es una especie de poder tentacular que impregna todas las instituciones sin mostrarse”. Los dos principales conductos institucionales de los que se ha valido la oligarquía para este propósito, han sido la prensa y la escuela. A través de  periódicos como “La Prensa” y ”La Nación”, han influido tan poderosamente en los otros sectores sociales, que éstos han aceptado como propios de toda la nación, los intereses particulares de la oligarquía.

 A través de la escuela pública, se logró arraigar a los hijos de los inmigrantes; buscando dotar a los nuevos argentinos, de una cohesión nacional. Pero esa cohesión nacional, se hizo alrededor de la defensa de los valores tradicionales de la oligarquía, identificándolos, casi exclusivamente, con la gestión política de Rivadavia, Mitre, Sarmiento y Roca. Además algunos de los hombres más notables de nuestro pasado como Belgrano, Moreno o San Martín, fueron transformados en personajes emblemáticos ocultando lo más trascendente de sus legados: las ideas que sustentaban. De esta manera se cerró hábilmente una trampa de carácter dialéctico, cuestionar a la oligarquía resultaba de hecho, una actitud antiargentina.

Es a partir de la Revolución del Parque, que el equilibrio político creado por Roca, comienza a resquebrajarse ya que aparecen grupos de la propia elite, que cuestionan el sistema que los margina. De manera casi simultánea, irrumpen con planteos políticos y sociales, sectores politizados de la clase media urbana y de la clase obrera, fundamentalmente provenientes del sector de los inmigrantes.

A partir de ese momento, la Unión Cívica Radical tomó las banderas de la igualdad política basándose en el apoyo de la clase media  urbana, mientras que las luchas de los sectores obreros, fueron conducidas por el anarquismo, el socialismo y el sindicalismo.

Para hacer frente a las luchas obreras, caracterizadas por violentas huelgas generales, el gobierno desencadenó una brutal represión, ejemplificada por leyes como la de Residencia (1902) y la de Defensa Social (1910).

Al asumir la presidencia Figueroa Alcorta, luego de la muerte de Manuel Quintana en 1906, decae la influencia de Roca y aparece ya, con Roque Sáenz Peña en el poder, la necesidad de neutralizar la acción subversiva del radicalismo, buscando conseguir su participación electoral, y con ello lograr el equilibrio político. En busca de este objetivo, el único camino posible, era allanarse a las exigencias de la UCR, modificando el sistema electoral.

La intención de la reforma no era entregar el poder a los radicales, sino al contrario aislarlos del apoyo popular y disuadirlos de emprender acciones revolucionarias. Dice Cárcano:

“ Los radicales podrían tomar el gobierno por asalto, un golpe de mano que siempre han intentado, pero es muy difícil que triunfen en comicios libres. El Partido Autonomista Nacional, que es una tradición y una fuerza histórica, domina sin discrepancias en todo el país”. “Durante un cuarto de siglo, el gobierno y la Nación  han vivido venciendo a la rebelión estallada, o temiendo por la rebelión a estallar. Cambiar de sistema electoral es no sólo cambiar la política, es hacer en esta hora crítica la única política que la Nación reclama, la política de desarme; que elimina la abstención y la rebelión; que incorpora a todas las fuerzas militantes a la vida electoral; la política de coparticipación y concordancia, de libertad, sostenida por la paz y la buena fe”.

En cuanto al problema social generado por los trabajadores, la idea era aislar a los anarquistas de los socialistas y tratar que el Partido Socialista, fuera una válvula de escape a las demandas obreras. Decía Benito Villanueva, en 1911: “ Nada hay más urgente en este momento que abrir esa válvula y dar entrada a dos o tres socialistas en el Congreso, sobre todo en esta época de agitación obrera en que van a discutirse leyes sobre huelgas y sobre reglamentación del trabajo”.

 

Libro: De Yrigoyen a Puglise. La sociedad , el hombre común y el tango (1916-1943)

Autores: Alejandro Molinari-Roberto Martínez-Natalio Etchegaray

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