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Enciclopedia del Tango
 
Inmigración
La Clase Media Urbana

Es importante entender que, pese a que en 1914 había en Buenos Aires más de 50.000 industriales y comerciantes, existía una estructura de clase media que funcionaba dentro del esquema de la economía primario-exportadora. La elite importaba las manufacturas y bienes que necesitaba para su consumo, demandaba mano de obra para los frigoríficos y transportes, y requería servicios jurídicos, administrativos y educacionales.

Para cubrir este último segmento, se fue generando una clase media urbana que dependía de la estructura agro-exportadora y que poseía un alto nivel educativo y pericia profesional. Este grupo tendía a repetir el perfil de demanda de la elite, aunque en menor escala, generando distintos sectores de clase media urbana, pero todas dependientes del sistema económico vigente.

A diferencia de otros países, la movilidad social generada en la Argentina, no fue producto de innovaciones o inventivas, sino principalmente de las relaciones que se podían generar en la escala social. Es decir, podemos inferir que esta clase media urbana dependiente del sistema económico desarrollado por la oligarquía y el capital externo, no tenía profundas divergencias con dichos estratos, no se planteaba una verdadera lucha de clases, como en el caso de los inmigrantes. Su ascenso social, que no se oponía a los intereses de la elite, no se apoyaba en un desarrollo industrial independiente, sino que estaba dado por la posibilidad de acceder a carreras profesionales. Cuando la oligarquía trabó el acceso de la clase media a esas posiciones, principalmente para bajar el gasto público, ambas clases chocaron.

Aparece aquí, la profunda dependencia de la clase media respecto del Estado, sobre todo a través de la asignación del gasto público, ya que con su distribución, la oligarquía determinaba el ascenso social de las clases medias, permitiéndole acceder o no, tanto a los cargos públicos como a la educación superior.

La oligarquía podía compartir y hacer participar a los sectores medios de ciertos resortes del poder, mientras no perdiera el control del gasto público, del sistema financiero e impositivo. Es decir, podría llegar a un “acuerdo social” con las clases medias, lo que era imposible con la clase obrera, debido a sus intereses totalmente antagónicos.
El problema era saber, hasta cuando el sistema económico implantado por la oligarquía, permitiría al Estado mantener el equilibrio entre los intereses de ésta y las clases medias urbanas, sin la creación de un sólido sector industrial independiente.
Veamos algunos datos, respecto del total de población urbana, surgidos de los censos nacionales:
                                                          
Censos Nacionales

 

1869

1895

1914

Clase media en su conjunto

11,1 %

25,9 %

29,9 %

Industriales y comerciantes medios

6,2 %

17,8 %

14,9 %

Profesionales y funcionarios

4,1 %

6,6 %

12,4 %

Las cifras muestran que, a partir de 1900, la tasa de crecimiento del sector de profesionales y funcionarios fue mayor que el de industriales y comerciantes, lo que reafirma lo planteado más arriba: el desarrollo de los sectores medios no solamente no se opone al sistema económico, sino que se beneficia de él.

Probablemente a partir de la existencia de intereses comunes entre la oligarquía y la clase media, encontremos la explicación a esa relación armónica que se dio entre ambas y el marcado distanciamiento de los sectores medios con la clase obrera. Las generalizaciones, tan abundantes en los estudios del pasado histórico argentino, hacen aparecer al radicalismo representando exclusivamente a la clase media, afirmación que no resulta del todo correcta, sobre todo por la vaguedad que puede significar el concepto de clase media.

Con absoluta claridad Hipólito Yrigoyen entendió que los inmigrantes y sus hijos, constituían la mayoría de la población urbana, que hasta ese momento no tenían representación y por lo tanto, carecían de inserción en la vida política del país. Estos hijos de inmigrantes, junto a los descendientes de los gauchos expulsados del sistema, constituyeron, probablemente, el capital político más importante, que le permitió al caudillo radical el acceso a la presidencia de la Nación.

No eran precisamente estos hombres integrantes de la clase media, sino por el contrario, pertenecían al sector más marginado de la población. Sin embargo, es probable que el concepto tenga plena validez cuando se hable de los cuadros de dirigentes del partido, ya que buena parte de los mismos, eran hombres provenientes de la oligarquía y de los sectores de la alta clase media.

Libro: De Yrigoyen a Puglise. La sociedad , el hombre común y el tango (1916-1943)

Autores: Alejandro Molinari-Roberto Martínez-Natalio Etchegaray

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