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Enciclopedia del Tango
 
Historia
EL GAUCHO
SU ROL FUNDAMENTAL EN EL PROCESO DE FORMACION DE LA IDENTIDAD NACIONAL.

Es fundamental tener en cuenta, que Garay fundó las ciudades de Santa Fe (1573), y Buenos Aires (1580) con los mestizos o criollos guaraníticos de Asunción y no con españoles. Esos mancebos de la tierra, como los llamaban los cronistas de la época, asombraban a sus propios padres por sus rasgos físicos y espirituales, tan propios y peculiares, de arrojo, independencia y altanería. Y estos rasgos físicos y  psicológicos de los criollos guaraníticos habrían de transmitirse y precisarse, con el correr del tiempo y la adaptación a la tierra, en su descendiente el gaucho de la pampa.

Ese proceso de mestización que mencionamos va a dar origen no a una etnia específica sino más bien a un grupo social diferenciado por sus pecualiares características. Su relación con su habitat, la pampa,  sus valores diferentes de los de la sociedad de la época , su familiaridad y dependencia con su herramienta fundamental, el caballo, su sentido amplísimo de la libertad fueron los elementos que lo definieron respecto de otros grupos sociales.
Podemos concluir que el gaucho, es un descendiente de españoles, que al marginarse de la sociedad, adentrarse en la naturaleza y vivir en forma sencilla con la que ésta le podía brindar, fue modelando costumbres, características, filosofía y espíritu que lo definieron en su conjunto como un pueblo, como un grupo social definido y diferenciado de los demás.

Tal vez a modo de síntesis podemos decir que el gaucho era esencialmente un hombre libre, sin derechos y con escasísimos bienes materiales; que constituía una clase social, que luego de combatir en todas las guerras desde las invasiones inglesas, fue cayendo en la desconsideración social, seguramente  por su rebeldía a integrarse a una sociedad que intentaba quitarle su valor supremo: el amor a la libertad en la más amplia acepción del término.
Martínez Estrada definió a los gauchos como una clase de inclasificados, enfatizando su marginalidad social. En realidad, pasaba de una categoría socioeconómica a otra en la medida en que era contratado o no para realizar alguna tarea laboral. Pero un tenaz patrón cultural distintivo persistía al margen de su status legal temporario.

Durante el tercio final del siglo XIX,los gauchos dejaron de existir como grupo social definido. Un vendaval de medidas legales y políticas y de inexorables cambios sociales y económicos los llevó a abandonar su habitual vida fronteriza en la pampa. El gaucho, explotado como soldado o jornalero, enfrentó la persecución implacable de sucesivos gobiernos representantes de una clase terrateniente en expansión, que terminó por erradicarlo. Las costumbres de la cultura gaucha chocaron irremediablemente con los intereses y poder de la oligarquía floreciente.

Tuve en mi pago en un tiempo
Hijos, hacienda y mujer,
Pero empecé a padecer
Me echaron a la frontera,
Y que iba a hallar al volver!
Tan sólo halle la tapera...!


Entre 1820 y 1830 los ovinos comenzaron a competir con los vacunos. En pocas décadas, la lana se había convertido en la principal exportación de la pampa, desplazando a la hacienda vacuna hacia las pasturas más alejadas. Aunque los gauchos participaban de la producción lanera, esto significó un cambio en las costumbres y cultura del gaucho.

Otro cambio fundamental fue la instalación de cercas en la pampa. En 1844, el estanciero anglo-argentino Ricardo Newton visitó Inglaterra y vio la eficacia del alambrado rural. En 1845,  alambró sus campos de Chascomús, dando principio a un proceso que llevó a cercar toda la pampa productiva, impidiendo de hecho una las más arraigadas actividades del gaucho, la de cabalgar con entera libertad, por la pampa libre de obstáculos Lo que la geografía no había puesto, lo puso el estanciero para proteger sus propiedades.

La instalación de las alambradas impulsó la creación de nuevos trabajos: cavado de zanjas, colocación de postes y alambres. Estas labores fueron hechas fundamentalmente por los inmigrantes , ya que éstos eran más hábiles en el trabajo mecanizado y de a pie. También el alambrado produjo un cambio económico formidable, el crecimiento de la agricultura respecto de la ganadería. En ésto también los inmigrantes tuvieron ventajas sobre  los gauchos; tenían una cultura agrícola y amparo legal.

No hacen más que dar trabajo,
Pues no saben ni ensillar;
No sirven  ni pa carniar;
Y yo he visto muchas veces
Que ni voltiadas las reses
Se les querían arrimar

 

Mientras la modernización y la inmigración masiva cambiaban la pampa, los intelectuales experimentaron una sensación de pérdida y de miedo. Los nacionalistas resucitaron y rehabilitaron al difamado gaucho, que se convirtió en arma ideológica contra las amenazadoras exigencias de los obreros extranjeros. Mientras la figura histórica se perdía en el infinito horizonte  de la pampa, su equivalente estilizado y romántico, subordinado y domesticado, entró al escenario literario. Como otras figuras de la historia, el gaucho, despreciado en vida, cobro mayor atractivo después de su extinción. Su influencia en la redefinición de la argentinidad le otorga una importancia fundamental en la formación cultural del país.
Los gauchos como grupo social reconocible desaparecieron en el último tercio del siglo XIX pero las evocaciones literarias y simbólicas persistieron durante el siglo siguiente. Escritores fundamentales de la literatura argentina como Leopoldo Lugones, Ricardo Rojas y Manuel Gálvez lo redescubrieron y lo transformaron en símbolo de la argentinidad, en algunos casos contraponiéndolo a la realidad del nuevo marginado, el inmigrante.

Pero principalmente dos figuras, del siglo XIX, fueron los polos opuestos respectos de sus consideraciones sobre el gaucho. Mientras Domingo Faustino Sarmiento influyó negativamente sobre los con dicotómica propuesta: civilización o barbarie, en la cual la desaparición del gaucho era necesaria. José Hernández a través de su Martín Fierro, generó una corriente de opinión contrapuesta mostrando poéticamente sus desventuras.

Sarmiento consideraba que la holgazanería del gaucho era un factor que impedía el progreso y por lo tanto era necesaria su erradicación. También veía en él un peligro social por su potencialidad revolucionaria. Su consejo al Gral. Mitre en 1861: "No ahorre sangre de gauchos" muestra claramente la profundidad de su pensamiento. Además de la política de represión y control, Sarmiento consideraba necesario revertir las características de la población con la afluencia masiva de inmigrantes europeos. Completando sus posiciones proponía la destrucción del latifundismo, al que atribuía la causa de la existencia del caudillismo, la creación de colonias agrícolas y el desarrollo de la educación pública.

Hernández, aún aceptando una realidad que llevaba a modificaciones sustanciales en las formas de vida del país, creía que la desaparición del gaucho era una tragedia evitable.

Pero despreciado y perseguido hasta lograr su desaparición como grupo social, el gaucho consiguió imponer sus pautas culturales y conquistar un lugar preponderante en el pensamiento y la literatura argentina.

Con el siglo que se termina, se aproxima su final. El campo termina de cercarse, como su libertad y la supervivencia queda ligada a la venta de su coraje al caudillo político de turno; en algunos casos se emplea en las industrias que se instalan en los suburbios de la gran ciudad, principalmente en aquellos  que requieren de alguna de sus habilidades, como los frigoríficos, o termina convirtiéndose en compadre orillero o en el compadrito que explota a una mujer.

Allí lleva su guitarra , sus cantos y en la pulpería se produce el encuentro entre la ciudad y el campo, entre el inmigrante, el negro y el gaucho de a pie. En esa mixtura de marginados va a nacer la expresión de la cultura popular más importante del mundo, el Tango.

Natalio  P.Etchegaray - Roberto Martínez - Alejandro Molinari   

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