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Enciclopedia del Tango
 
Temas del Tango
Desde el canto del payador hasta Contursi

La llegada de los españoles a América significó, como no podría ser de otra manera, el arribo de sus expresiones culturales, muchas de las cuales, con las adaptaciones lógicas al medio al que llegaban, fueron definitivamente incorporadas por el hombre de estas tierras. Sin dudas, el canto de los payadores, herederos en buena medida de los juglares medievales, ha sido una de las incorporaciones que mayor significación ha tenido a lo largo de nuestra historia.

Esa figura, ya aparece en los escritos de Concolorcorvo, que aproximadamente en 1773 los describe como mozos de “mala camisa y peor vestido”, que “Se hacen de una guitarrita, que aprenden a tocar muy mal y a cantar desentonadamente varias coplas, que estropean, y muchas que sacan de su cabeza”, fue la que recogió la poesía popular española, contenida en el Romancero y a partir de ese momento, se transformó en cronista, historiador y biógrafo, como lo describiera Sarmiento en Facundo.
 

El payador empleaba en su canto el octosílabo originado, como decíamos, en el romancero español y esta métrica permanecerá, también, en la poesía gauchesca, desde Bartolomé Hidalgo hasta José Hernández. Por lo tanto no debe extrañar que en las primeras composiciones tangueras, se la empleara tal como lo hacían por ese tiempo, José Betinotti, Gabino Ezeiza, Arturo de Nava y tantos otros autores que cultivaban el canto criollo y que heredaban las tradiciones de los viejos payadores.

Al referirnos a estos artistas, es bueno señalar que el género se desarrollaba de manera diversa a la descripta por Concolorcorvo, se trataba por lo general de payadores urbanos que solían payar de contrapunto, en los boliches y comités que funcionaban en las orillas de una ciudad que, aceleradamente comenzaba a transformarse, modificando como lógica consecuencia, la temática de los cantos.
Cuando Angel Villoldo, a quien se lo reconoce como el padre del tango, abandona en sus letras el lenguaje procaz, mantiene la métrica octosilábica, y, salvo excepciones, la temática prostibularia propia del tango alegre de los comienzos del género, en el que el compadrito es el personaje central.

La letra de uno de sus tangos más celebrados, El porteñito, cuyos versos probablemente pertenecieran a Alfredo E. Gobbi, su gran amigo y, como él, uno de los primeros difusores del tango en el mundo, resulta un claro ejemplo de esta afirmación:

Soy hijo de Buenos Aires,
por apodo “El porteñito”,
el criollo más compadrito
que en esta tierra nació.

No hay ninguno que me iguale
para enamorar mujeres,
puro hablar de pareceres,
puro pico y nada más.
Y al hacerle la encarada
la filo de cuerpo entero,
asegurando el puchero
con el vento que dará
El porteñito (1903)


Otras letras del propio Villoldo, permiten reafirmar el concepto sobre la continuidad temática en la mayoría de sus tangos:

Aquí tienen a El Torito
El criollo más compadrito
que ha pisao la población.
Donde quiera me hago ver
cuando llega la ocasión.
Pa’la danza soy ladino,
y en cualquier baile argentino
donde yo me he presentao,
al mozo más bailarín
he dejao acobardao.
El Torito ( c. 1910)

Soy el rubio más compadre,
más tremendo y calavera,
y me bailo donde quiera
un tanguito de mi flor.
Como luz soy para el fierro
y sin mentirles, señores,
en las cuestiones de amores
afilo que da calor.
Soy tremendo ( c 1910)

La gran variedad de obras surgidas  de la inspiración de Villoldo, incluyen, también la temática campera como en los versos, sobre música de Enrique Saborido, de ese tango fundacional y aún vigente: La Morocha, (1905), compuesto según don Enrique Puccia, con “versos simples pero emotivos, con reminiscencias y citas camperas que llegaron al pueblo con el mismo lenguaje que éste usaba, haciéndolos perennes en el recuerdo”; la actualidad costumbrista de ¡Cuidado con los cincuenta!, del año 1907, y que hace referencia a una ordenanza policial, que aplicaba una multa de cincuenta pesos a quienes ofendían públicamente, con actos o ademanes obscenos, a una dama; y  el lúcido antecedente de Al mundo le falta un tornillo y Cambalache que constituye Matufias, o el Arte de Vivir  (c 1908), primera obra que introduce el tema testimonial y de protesta en el tango:

La chanchuya y la matufia
hoy forman la sociedad
y nuestra vida moderna
es una calamidad.

Hoy la matufia está en boga
y siempre crecerá más
y mientras el pobre trabaja
y no hace más que pagar

Si bien la aparición de Contursi  introduce, el sentimiento en el tango, las letras siguen manteniendo el tema prostibulario y también el abandono o  "amuro”, que tanto pueden sufrir el hombre como la mujer. Una rápida revisión sobre el contenido de algunos temas clásicos muestran:


De vuelta al Bulín,
Percanta que arrepentida/ de tu juida has vuelto al bulín,
Flor de Fango,
Mina, que te manyo de hace rato/ perdoname si te bato/ de que yo te vi nacer . . .
 Ivette,
En la puerta de un boliche/ un bacán encurdelado/ recordando su pasado/ que la china lo dejó,
Pobre Paica,
Mina que fue en otro tiempo/ la más papa milonguera/ y en esas noches tangueras/ fue la reina del festín. /Hoy no tiene pa’ ponerse, / ni zapatos ni vestidos/ anda enferma y el amigo/ no aportó para el bulín, o, el emblemático
Mi Noche Triste,
Percanta que me amuraste/ en lo mejor de mi vida, / dejándome el alma herida/ y espina en el corazón.


Las consideraciones sobre los temas abordados por estos autores, en modo alguno tiene como objetivo restarle importancia a la obra de Villoldo o de Contursi, ellos son quienes iniciaron el camino y, sin dudas, ése es mérito suficiente como para que ocupen un lugar destacadísimo en la historia de nuestro tango.
En el prólogo de su colección “Letras de Tango” –(Editorial Meralma E.C.E. Bs.As. 1989)- José Gobello brinda su opinión sobre este tema: ...”Si bien no puede decirse con propiedad que con Contursi haya nacido el tango canción, no cabe duda de que fue él, y solo él, quien creo el clima poético en el que el tango canción pudo desarrollarse...”, afirmando luego con todo el peso de su autoridad en la materia:...”Creemos que, desde el punto de vista del tango, la revolución literaria de Contursi es más importante que las revoluciones musicales de Cobián y de De Caro, y aun de Piazzolla, porque en definitiva esas revoluciones musicales fueron propiamente formales y la de Contursi afecto la esencia misma de la canción porteña”.


Luego de superada la etapa prostibularia del tango, con letras de escaso valor testimonial, aparece entonces  la de los grandes autores que, a partir del ya citado Contursi, hacen su aporte definitivo para darle entidad a su poesía. Comienzan entonces a deslizarse las historias, que protagonizará el hombre de Buenos Aires, y en las que además de su participación, encontrará un punto de referencia, que guiará su vida, es que los tangos conforman un verdadero tratado de filosofía para el porteño y su carácter sentencioso, acompañará al hombre de Corrientes y Esmeralda como el Martín Fierro acompañó al hombre de la pampa.


Autores: Alejandro Molinari-Roberto Martínez-Natalio Etchegaray

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