Imagen Top
Enciclopedia del Tango
 
Temas del Tango
La escuela decareana
Los instrumentos en el sexteto decareano

Según Blas Matamoros, La ciudad del tango: “De Caro es esencialmente polifónico y el apoyo de la sección rítmica, no es ya ritmo por sí, sino ritmo para la frase...Maneja normalmente los dos métodos polifónicos por excelencia: la polifonía propiamente dicha – paralelismo de voces y el contrapunto- alternancia de voces. La polifonía se logra en el sexteto típico por medio de la independencia y relevancia dadas a cada instrumento. La distancia polifónica entre las voces se logra dando los solos melódicos a los bandoneones y dejando a los violines en pedal, o viceversa, melodizando los violines y apoyando los bandoneones por medio de variaciones rítmicas.

El bajo apoya la base formal. El piano juega solísticamente: tiene a su cargo puentes y oberturas y aun pasajes en que suple a la orquesta. Eventualmente la bifonía se da entre violín solista y piano. Una polifonía secundaria  lleva a los violines a tener, uno, el más pastoso y grave, el rol del canto melódico, y el más agudo el rol del contracanto armónico.

Algo similar sucede con los pasajes a solo de los bandoneones, en que uno melodiza y otro apoya con guiones de acordes, o golpes en los flancos de madera del instrumento. Las sonoridades secundarias enriquecen el timbre del conjunto: a más de la citada, la fricción de la varilla del arco contra las cuerdas del violín o el bajo, los silbidos a dos y tres voces, sonidos orales, pizzicati y guitarreadas el violín....El contrapunto es igualmente estricto. La autonomía de cada instrumento se protege no sólo por la partitura escrita, sino que se potencializa al tener personalidad tímbrica. Los timbres dialogan a la par de las voces. Entre ellos se logra el espacio polifónico que redunda en la impresión auditiva de gran volumen sonoro lograda con mínimo material.


Ordenando la gama tímbrica se ubicarían así los instrumentos: el bajo, los bandoneones y la mano izquierda del pianista: incisivos y armónicos; la mano derecha del pianista y los violines: melódico y ligados. Los pasajes de variación son los más complejos desde el punto de vista polifónico. Las frases de variación más características son la de los bandoneones, que comentan en corcheas y semicorcheas la melodía variada. Las variaciones del violín, consisten en un  contracanto, es decir una melodía a manera de segunda copla calcada sobre los puntos claves de la primera copla. El canto variado, aparece al final como en un “ricercare”.    

Análisis del sexteto decareano

En su citado libro “La Escuela decareana” el Dr. Luis Adolfo Sierra analiza así el sexteto de Julio De Caro: “.....adquiere el piano –(Francisco De Caro)-  preeminencia fundamental en la función conductora del mecanismo de la orquesta, con el empleo de la décima arpegiada de la mano izquierda, con el recurso de valiosísima inventiva de rellenar con dibujos en los bajos los vacíos del desarrollo melódico,....para estructurar con perfiles inamovibles la modalidad fundamentalísima del llamado acompañamiento armonizado....es decir, que – el piano – entra a tocar, en lugar de limitarse al simple y desnudo acompañamiento rítmico......La riqueza armónica, la pureza del sonido y la prodigiosa digitación instrumental de Pedro Maffia y Luis Petrucelli originariamente, luego Mafia-Laurenz y por último Laurenz-Blasco, provocaron una radical transformación dentro de la técnica bandoneonística en la ejecución del tango.....En Mafia la tendencia los ligados, a la apagada sonoridad, a la pureza cuidadísima de los matices, a los adornos de impecable concepción y subyugante gracia expresiva. En Laurenz, los fraseos cortantes de vigorosa contundencia, la concepción de inagotables efectos desbordantes de original brillantez armónica...Julio De Caro introdujo un singularmente novedoso y arraigado estilo violinístico...El lánguido portamento, el extendido vibrato, el punzante taco de arco, el rítmico y moderado pizzicato.......Y...la importante función instrumentalmente protagónica que también corresponde al segundo violín (Emilio De Caro, Manlio Francia, José Niesow) tejiendo contracantos de excelente musicalidad y refinado buen gusto. Por último...juega papel de primerísima gravitación el apoyo rítmico del contrabajo (Thompson, Kraus, Baralis, Sinibaldi y Sciarreta) tratado ahora con la amplitud de posibilidades académicas propias de su labor esencial dentro de las grandes formaciones  orquestales” 

Con claridad, Osvaldo Pugliese pudo decir: “El Sexteto trascendente es el Sexteto decareano, el clásico, que alcanzo su estructuración definitiva actuando para el publico en los cines mudos, en base a arreglos para bandoneones a dos voces superpuestos o en solos, para violines, también en dos voces o en solos, y apoyándose en un piano, como el de Francisco De Caro, que fue creando los “yeites”, adaptados inexorablemente por el contrabajo, que configuraron toda la posterior forma de tocar el tango”.

La escuela decareana

Horacio Ferrer, en su “Libro del tango”, traza con particular estilo un acertado juicio sobre la labor y la influencia posterior de don Julio De Caro: “Todo cuanto, en el orden temperamental, supuso su estilo,  ensanchando el horizonte espiritual del tango –lo suyo fue, ante todo, una nueva manera de sentir- encerró, también consustancialmente, la gama de medulares innovaciones que dieron a su orquesta y a su obra fisonomía revolucionaria: el inconfundible modo de dividir y de acentuar la frase, claro, sin vacilaciones, rotundamente definido en cada nota –lo cual marcó una de las más nítidas diferencias respecto de sus predecesores-;  la riqueza en la colocación de las voces; la imaginación para la intercalación de los solos y para el tratamiento contrapuntístico entre los diferentes sectores instrumentales: solos y contracantos en el violín, solos fraseados y “a capella”, variaciones en el bandoneón, solos y conducción de inesperada dimensión armónica en el piano. En conjunto su obra gravitó, por de pronto, en cuatro artistas – Vardaro, Pugliese, Troilo y Gobbi- que recreándola, le dieron rango de escuela para extender su alcance para las generaciones de 1940 y 1955” (pg. 177-178).

 La gran obra de Julio De Caro fue la sistematización, o si se quiere la metodización de los elementos tangueros de su tiempo, a través de Cobián y Delfino, así como de Arolas y Bardi, al amparo de una formación musical académica como la que él dispuso. Para ello compuso, ejecutó y orquestó durante un lustro, dando realidad a sus ideas y estableciendo modelos concretos sobre los que transitó, con comodidad, la revolución posterior del tango.

Libro: De Yrigoyen a Pugliese

Autores: Alejandro Molinari-Roberto Martínez-Natalio Etchegaray

contacto@facurbana.com

 

 

Recomendados
Libros Recomendados
353_x_500_x_96_ppp.jpg
tapa_mujeres_small.jpg
Foro Argentino
de Cultura Urbana
ECU
SITIO
Inicio
Quienes Somos
Novedades
Contacto
EDUCACION
Capacitación Docente
Editorial
Seminarios
Facurbana TV
COMUNIDAD
Facebook
Twitter