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Enciclopedia del Tango
 
Lunfardo
Etapas del lunfardo
La consolidacion

El cierre de la inmigración, como consecuencia de la Primera Guerra Mundial, originó la necesidad de mirarnos hacia adentro en todos los ordenes. Es un tiempo de cambios sociales, económicos y políticos. Finalizada la contienda, la inmigración se reanudará, pero a diferencia de lo que antes había  acontecido, encontrará que los argentinos nativos son mayoría y buscan una participación mayor dentro de la sociedad. Es una etapa de consolidación de los cambios que este sector había producido en las décadas anteriores.

Esto también se reflejará en el lenguaje de su gente, el uso del lunfardo comienza extenderse en todos los ordenes, pronto abandonará los límites de la ciudad de Buenos Aires y se proyecta a todo el país, lentamente los niños comienzan a usarlo en sus juegos cotidianos, la calle era por ese tiempo un espacio para la diversión de los más chicos, lo que favorecía la dispersión del lunfardo. 

Algunas mujeres se atreven en la intimidad de sus hogares a usar algunas de esas voces y la aceptación llega a la clase media, aunque claro está, su uso se limita a los casos en que existe confianza entre los interlocutores. Muchas razones explican la rápida difusión del lunfardo: el desarrollo del tango canción, el teatro sobre todo a través del  sainete, la literatura popular y la aparición de editoriales que ofrecían libros a muy bajo precio y por supuesto, algunas voces que se colaban a través de la radiotelefonía, también facilitaron la llegada de este fenómeno que nacido en Buenos Aires, se extendía a todo el territorio nacional.

Sin dudas los años que  transcurren desde principios de la década del veinte hasta fines de los años cincuenta, son probablemente los más importantes para el lenguaje popular, por la gran creación de términos propios que en esos años se realizaron.

Si la primera etapa del lunfardo se caracterizó por la incorporación de préstamos de otras lenguas, esta segunda etapa será la de creación de vocablos.
De manera sintética trataremos de resumir como el pueblo ha  ido creando estas voces, a partir de recursos provenientes de la gramática y la retórica, aplicados en la mayoría de los casos, de manera absolutamente intuitiva.

En el lenguaje cotidiano de los argentinos, como en todas las lenguas, un procedimiento habitual de creación de voces, es asignar nuevos significados a palabras ya existentes. Para tratar este tema seguiremos los lineamientos que emplea Teruggi, quien dice que las creaciones de nuevas voces pueden hacerse por restricción del significado o especialización, consiste en pasar de un sentido más general a otro más particular, entre los ejemplos cita la palabra tienda que en nuestro país redujo su significado al lugar de venta de tejidos o confitería que ya no es el lugar de elaboración de confituras sino un bar más lujoso y bien puesto que los corrientes. Se pueden crear palabras por ampliación del significado o generalización,  procedimiento que consiste en pasar de una expresión particular a una más general.

Dice al respecto "La palabra manija se amplía para denotar poder, mando o autoridad, en las frases tener la manija, dominar una situación, y chapar la manija, tomar las riendas de un asunto". Otro de los procedimientos citados es el desplazamiento del significado, en cuyo caso no suele ser posible saber si se pasa de lo general a lo particular o viceversa. Este es el mecanismo más usado para la creación de nuevas voces, el verde suele ser el dólar, por el color del billete, el bobo es el reloj y por similitud de su sonido con los latidos, así se llama al corazón. La denominación de fuelles, por similitud de su tarea de generación de aire, se emplea para designar a los pulmones y por su forma balero, será la cabeza, sifón la nariz y guardabarros las orejas.

Los ejemplos que se podrían dar son innumerables, y es sencillo verificar que de manera constante aparecen nuevas voces creadas siguiendo este procedimiento.
En general se denomina tropo al empleo de las palabras con un sentido diferente al que denotan literalmente las mismas, uno de esos recursos es el metaplasmo, que consiste en la alteración de la palabra mediante adición, supresión o cambio de letras. En el caso de adición de letras o sílabas, la denominación empleada cuando la misma se hace al comienzo de la palabra es la de prótesis, cuando el agregado se produce en mitad del vocablo el recurso se llama epéntesis y cuando el recurso se emplea al final se lo denomina paragoge

Cuando el metaplasmo es por omisión y se emplea al comienzo de la palabra, la alteración recibe la denominación de aféresis, cuando esto se hace en medio del vocablo la denominación que corresponde es la de síncopa y si el procedimiento se usa al final de la palabra estamos en presencia de lo que se denomina apócope. Son innumerables las voces que se usan cotidianamente y que han sido creadas como metaplasmos. En algunos casos la creación de palabras se ha hecho combinando adiciones y omisiones de letras o sílabas, incluso de voces que ya eran lunfardismos y en otros dando a las palabras forma de apellidos usuales. Acompañamos una lista de voces creadas siguiendo estos procedimientos, en la que procuramos incluir palabras de uso corriente y en algunos casos de reciente creación:

Gratis: Gratarola
Milanesa: Milanga
Escaso: Escasany
Directora: Dire
Señorita: Seño
Escribano: Escriba
Fin de semana: Finde
Computadora: Compu
Largo: Larguía o Larguilucho
Justo: Justiniano
Teléfono: Fono
 Subterraneo: Subte
Napolitano: Tano (usado como sinónimo de italiano)

Se denomina anagrama, al procedimiento consistente en la transposición de letras de una palabra, una de las formas más típicas que adquiere el anagrama es la que consiste en cambiar el inicio de la palabra transponiendo otra sílaba como principio de la misma, es lo que comúnmente llamamos vesre, palabra del lunfardo que significa revés y es uno de los recursos más empleados por el lenguaje popular; José Gobello encontró quince formas distintas de creación de voces, siguiendo este procedimiento. A modo de ejemplo consignaremos algunas palabras de uso frecuente en el habla cotidiana, con la salvedad de que a través del anagrama la creación es ilimitada:

Café: Feca
Doctor: Tordo
Traje: Jetra
Coche: Checo
Jabón: Bonja
Tango: Gotán
Patrón: Trompa
Calor: Lorca

Un caso interesante de anagrama es la palabra chabón, forma vésrica de la voz chambón, que antiguamente era usada para calificar despectivamente a alguien. El lunfardismo original fue perdiendo vigencia y curiosamente los jóvenes recuperaron la forma vésrica, pero quitándole las connotaciones despectivas.
Para precisar algunas de esas formas de anagrama lunfardo consignaremos algunos ejemplos:

  1. Transposición de atrás hacia delante, Tegobi : Bigote
  2. Transposición manteniendo el acento y de ese modo transformando una palabra grave en aguda o viceversa: Topún : Punto; Chonle : Lechón
  3. Transposición sólo de la última sílaba, Jotraba : Trabajo
  4. Transposición manteniendo la letra inicial de la palabra, Ajoba: Abajo
  5. Transposición con pérdida de consonante, Ortiba : Batidor, este es un caso particular de creación ya que además de la palabra, que mantiene plena vigencia, se utiliza el verbo ortibar
  6. Transposición con pérdida de sílaba, Lompa: Pantalón
  7. Transposición con  pérdida o cambio de letras, Yoyega: Gallego; Yorugua : Uruguayo

Otro recurso empleado por el lunfardo es la paronimia, que es el empleo de palabras de sonido parecido y de significado distinto, para la creación de nuevas voces, a continuación consignamos algunos ejemplos:

Nada: Naranja.
 Duro: Durazno
 Lento: Lenteja

El lenguaje recurre habitualmente a numerosos recursos que provee la  Retórica, que es el arte que enseña las reglas del buen decir, en realidad deberíamos decir que el lenguaje popular se nutre de las figuras de la Retórica que son las que dan un giro que cambia la expresión del pensamiento para hacerlo más claro o más fácil de comprender como dice el diccionario. El uso de la metáfora es propio de todas las lenguas populares y en ese sentido el lunfardo no es una excepción; decía Chesterton, el célebre escritor inglés: “Todo slang es metáfora y toda metáfora es poesía”. Por esa razón si la metáfora es también, una forma de sustituir la realidad por una imagen que la recuerda y embellece, estas creaciones del habla popular pueden estar cargadas de belleza.

Otros recursos empleados para la creación de palabras en el habla popular, son la metonimia, que consiste en la designación de una cosa con el nombre de otra que tenga relación con la misma y la sinécdoque, que es la designación del todo utilizando el nombre de una de las partes que lo componen.

Estos no son los únicos recursos empleados por el lunfardo para la creación de nuevas voces, pero sí son los más usuales. El pueblo por lo general desconoce estos recursos, los emplea intuitivamente, sujetándose a una sola regla, y esta regla es que la palabra resulte agradable al oído.
Detallamos a continuación algunos ejemplos de creación de palabras y los recursos empleados en cada caso.

Designación de una cosa por el nombre de una de sus partes:

Estaño: Mostrador
Fueye: Bandoneón
Desplazar el significado de una palabra empleando otra relacionada con el tema:
Voz: Sinónimo de cantor
Verde: Designación del mate
Encadenar palabras y quedarse finalmente con una de ellas que no es la original:
La palabra leche significa suerte, como la leche se almacena en tarros, tener un tarro de leche es tener mucha suerte. Por encadenamiento queda la palabra
 Tarrro como sinónimo de suerte, es un encadenamiento en el que si una palabra queda en el camino ya nadie entiende su significado.

Cambiar el género a una palabra:

Palabras que tienen género femenino suelen cambiar al masculino y viceversa, para adecuarla a su significado, veamos dos ejemplos de cambio de género:
La gallina se caracteriza por su cobardía o por lo menos, ese es el comportamiento que le asigna el imaginario  popular a esta ave de corral, para designar a una persona cobarde  se usa entonces la palabra con el género cambiado, un cobarde es un gallina. Vaya uno  a saber porque razón se considera a la rana como ejemplo de astucia, lo cierto es que una persona con esas características es un rana.

Cambiar el sentido a una palabra:

Es común utilizar una palabra dándole un sentido absolutamente opuesto al que originalmente tiene. Esto requiere la complicidad de todos los hablantes y un desarrollado sentido del humor, que bien podríamos considerar que es patrimonio de nuestra gente. Para ejemplificar este recurso, utilizaremos una de las palabras mencionadas en el ejemplo anterior. En el mundo  del fútbol se llamaba gallinas, como sinónimo de cobardes, a los simpatizantes del club River Plate, esto obedecía a que pasaron algún tiempo sin adjudicarse campeonatos, y a una final internacional con un equipo uruguayo, que perdieron cuando estaban dadas todas las condiciones para ganar ese partido. Con el paso del tiempo la palabra fue perdiendo el sentido despectivo y hoy los propios hinchas del club se asumen como Gallinas. Similares consideraciones pueden hacerse respecto de los simpatizantes de Boca Juniors, que se asumen como Bosteros, sin tener en cuenta el origen peyorativo de esa palabra.

Ejemplo de cambios múltiples, designación del todo por una parte, cambio de sentido, cambio de género y especialización:

Todo esto sucede con la voz tuerca, originalmente la palabra designa a una parte del automóvil, es una pieza mecánica y con ese nombre se designa al amante de los autos por lo que se cambia el sentido y el género y además se la usa especialmente para los amantes de las competencias deportivas.
Cambio de significado y de forma de un vocablo lunfardo:
En este caso precisaremos las modificaciones que ha sufrido la ya mencionada palabra chabón. Originalmente boncha era la forma vésrica de chambón, palabra española que significa chapucero, torpe, desaliñado. Esta era la expresión lunfarda y la única utilizada para designar a las personas chambonas, con el tiempo el lunfardismo boncha sufrió un cambio por anagrama, y comenzó a utilizarse la forma vésrica chabón , casi la grafía original de la palabra que sólo perdió la m con el cambio. Recientemente las personas más jóvenes la adoptaron sin el carácter peyorativo de la palabra española, como sinónimo de persona en masculino, y con el tiempo crearon el femenino chabona .
Cambio de forma de una palabra por el agregado de letras o sílabas al final de la misma.

Agregaremos algunos ejemplos sobre este procedimiento ya tratado:

Vago: Vagoneta
Loro (sinónimo de fea o feo, aquí también existe el cambio de género): Lorenzo
Mate: Matienzo
Bizco: Bizcocho

En estos casos también puede considerarse la existencia de paronimia.
Cambios originados en defectos de audición.
Probablemente debiéramos decir que durante el período de gestación del lunfardo, no estaba generalizado el conocimiento de otras lenguas, muy poca gente hablaba o tenía nociones de inglés, por lo que muchas voces originales de ese idioma fueron deformadas creando el equivalente en la lengua cotidiana.
La palabra sandwich se transformó en sanguche y seguramente resultará inexplicable para alguien que hable inglés el diminutivo sanguchito.

En el mundo del fútbol, que tan fuertemente forma parte de la vida cotidiana de los argentinos, era lógico por su origen inglés, que aparecieran muchas palabras deformadas. Algunas de esas palabras han ido perdiendo vigencia o se han castellanizado como Centrofobal, Jas o Fulbac usadas para designar lo que hoy son el centro delantero, el lateral o el defensor central. Otras en cambio todavía son utilizadas como Orsay, Ful y Penal por off-side, foul y penalty, respectivamente.
En modo alguno los procedimientos descriptos y ejemplificados agotan las herramientas empleadas para la creación de voces, sólo hemos consignados los que a nuestro juicio resultan los más habituales.

Finalmente debemos señalar que se producirá a partir de la segunda mitad de los años treinta, y como resultado de los conflictos bélicos que afectaban al mundo, un intenso proceso de migraciones internas que tendrán efectos sobre la estructura social de la Argentina.

Los vientos de guerra que soplaban en Europa hacían que los países se prepararán para la contienda, esto significaba el acopio de materiales necesarios para hacer frente al conflicto bélico que se aproximaba. Por tal razón, comenzaron a sufrirse los efectos ocasionados por la falta de insumos esenciales que no se producían en el país. Esto obligó a implementar un proceso de sustitución de importaciones mediante la instalación de nuevas industrias, que estuvieran en condiciones de satisfacer la demanda interna de los productos faltantes.

La lógica consecuencia, fue la necesidad de mano de obra para estos nuevos establecimientos industriales, como la guerra paralizaba el ingreso de nuevos inmigrantes, la solución tendría que buscarse dentro de nuestras fronteras o en los países vecinos.

Las plantas industriales se instalaron en torno a las grandes ciudades, por lo que comenzó un masivo traslado de personas hacia esos lugares, en busca de mejores condiciones laborales. Las grandes ciudades, sobre todo Buenos Aires, recibieron contingentes de todas las provincias generando, además del lógico crecimiento, cambios demográficos.
Sin embargo, este proceso de migraciones internas, que desde el punto de vista numérico, fue similar al de la inmigración masiva, no produjo desde el punto de vista cultural, demasiados cambios. Las razones por lo que esto no sucedió de manera similar son absolutamente lógicas; nuestro país se hallaba integrado a pesar de las diferencias regionales, sobre todo como consecuencia de algunas leyes fundamentales, como la del servicio militar obligatorio y fundamentalmente la ley 1420 cuya importancia ya hemos señalado.

De todas formas, algunos cambios en las costumbres se produjeron como resultado de esas migraciones. En la ciudad comenzaron a oírse los sonidos musicales de todo el país interior, el tono de su gente, pero ninguno de esos cambios produjo incorporaciones de nuevas voces al lenguaje cotidiano. Las voces del gauchesco ya se habían incorporado al lunfardo, algunas de ellas de antiguo origen español y otras provenientes de las lenguas aborígenes, pero lo cierto es que ninguno de esos aportes tiene que ver con el proceso de migraciones internas.    

 

Libro : La inmigración y el idioma de los argentinos

Autores: Alejandro Molinari-Roberto Martínez-Natalio Etchegaray

 

  

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