Imagen Top
Enciclopedia del Tango
 
Lunfardo
El lenguaje de la nueva ciudad: el lunfardo

El hombre es la única criatura viviente en condiciones de representar la realidad por medio de símbolos. El lenguaje resulta una de las más elaboradas expresiones de ese pensamiento simbólico, por lo tanto, el idioma refleja de manera precisa la característica de un pueblo.

A través del mismo se apreciará la riqueza de su cultura, la sensibilidad y el espíritu de su gente. No resulta extraño entender que la Buenos Aires de las últimas décadas del siglo XIX, con esa mezcla de idiomas que aportaban tantos inmigrantes, constituyera el marco ideal para generar un nuevo lenguaje, que daría identidad definitiva al porteño.

Una travesura lingüística, una forma de diferenciarse, una pacífica rebelión contra la formalidad del idioma académico, o tal vez un poco de cada una de esas cosas, lo cierto es que la ciudad tuvo su propio lenguaje: el lunfardo, un vocabulario conformado sobre una  lengua de base: el castellano hablado en América, que identifica al hombre del Río de la Plata. Ha pasado más de un siglo y éste, no sólo tiene plena vigencia ciudadana, sino que se ha extendido, desde mucho tiempo atrás, a todos los rincones del país. Constantemente se renueva, en la misma medida que muchas de sus voces van perdiendo vigencia, clara expresión de una vitalidad, que le ha permitido una aceptación general que, a diferencia del tango, no ha disminuido su vigencia con el transcurso del tiempo.

La trascendencia del lunfardo, tal vez pueda medirse por la generalización de su uso a todas las capas sociales. En las letras de tango y de otras géneros musicales, lo mismo que en la literatura, el teatro, el cine, y otras expresiones culturales argentinas, se aprecia la importancia que ha adquirido desde su nacimiento.

La creación de la Academia Porteña del Lunfardo, entidad encargada de su estudio y difusión, resulta una muestra más de lo afirmado. Como tantos otros misterios de Buenos Aires, no existe precisión sobre su nacimiento y origen. El presidente de la Academia Porteña del Lunfardo don José Gobello suele definirlo como: “ vocabulario compuesto por voces de diverso origen que el hablante de Buenos Aires emplea en oposición al habla general”.

De esta definición surge claramente el origen aluvional del lunfardo, en perfecta consonancia con ese permanente entrecruzamiento de gente llegada desde las más diversas procedencias y que nada tiene que ver con el lenguaje carcelario, como algunos lo definieran.
Ese vocabulario se origina fundamentalmente en antiguas voces del castellano y otros dialectos de la península, expresiones del habla de los marinos (marinerismos en tierra),  préstamos de lenguas indígenas, vocablos tomados del genovés, del lombardo, del piamontés, de los dialectos del sur italiano, del caló, de la germanía y hasta del argot francés.

La definición se completa haciendo referencia  a la utilización que hace el hablante del lenguaje, como medio de diferenciarse de sus congéneres y afirmar su identidad. Es el lunfardo un adorno que el porteño le hace al castellano y a la vez una muestra de rebeldía y de afirmación de identidad argentina, por eso es importante afirmar que el lunfardo no es un idioma, no se habla en lunfardo sino que se utilizan sus voces en el habla cotidiana.

De todas formas es tan generalizado el uso de estas voces en el Río de la Plata, que existen infinidad de muestras de su importancia en nuestra cultura. A simple título de ejemplo, reproducimos una letra compuesta por Angel Villoldo a principios de la década del veinte, ambientada en los bailes marginales en los que se desarrolló el tango de esa etapa fundacional de nuestra música. 
 

Cuerpo de alambre
Yo tengo una percantina
que se llama Nicanora
y da las doce antes de hora
cuando se pone a bailar,
y si le tocan un tango
de aquellos con “fiorituras”,
a más corte y quebraduras
nadie le puede igualar.
En los bailongos de Chile
siempre se lleva la palma,
pues baila con cuerpo y alma
el tango más compadrón.
Las turras estriladotas
al manyarla se cabrean
y entre ellas se secretean
con maliciosa intención.
Es mi china la más pierna
pa´l  tango criollo con corte;
su cadera es un resorte
y, cuando baila, un motor.
Hay que verla cuando marca
el cuatro o la media luna,
con qué lujo lo hace, ¡ahijuna! . . .
Es una hembra de mi flor.
Yo también soy medio pierna
pál baile de corte criollo,
y si largo todo el rollo
con ella, me  sé lucir.
En Chile y Rodríguez Peña
de  bailarín tengo fama:
“Cuerpo de alambre”, me llama
la muchachada gilí

Desde  sus orígenes, en muchas expresiones culturales argentinas, como en este caso el tango, vamos a encontrar una profusa utilización del lunfardo, pero tal vez lo más importante que se pueda decir, es que en la actualidad su uso se mantiene con la misma intensidad, por parte de todas las capas sociales de nuestra población.  
  

Libro: De Garay a Gardel. La sociedad, el hombre común y el tango. 1580-1917

Autores: Alejandro Molinari-Roberto Martínez-Natalio Etchegaray

 

Recomendados
Libros Recomendados
Foro Argentino
de Cultura Urbana
ECU
SITIO
Inicio
Quienes Somos
Novedades
Contacto
EDUCACION
Capacitación Docente
Editorial
Seminarios
Facurbana TV
COMUNIDAD
Facebook
Twitter