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Enciclopedia del Tango
 
Lunfardo
Lunfardo
lenguaje espurio

¿Cómo surge el concepto de la existencia de un lenguaje correcto y otro espurio? Cuando en los siglos XVI  y XVII, en diversas naciones de Europa comienzan a elaborarse los primeros diccionarios, los autores se basaron, discriminatoriamente, en el registro de las obras escritas sin tomar en cuenta el lenguaje hablado por la gente. Así se definieron palabras de uso poético, de uso literario y de uso común. Al ir ampliando los diccionarios fueron agregándose palabras con la aclaración de “familiar”, “coloquial”, las cuales no podían usarse en la oratoria o literatura.

Posteriormente se aceptaron otros vocablos con el aditamento de “popular”, “vulgar” y “rústico” lo que indicaba, claramente, su ubicación en la escala lingüística y la ubicación de los usuarios de dichos vocablos en la escala social y cultural.

Pero todo esto dependía, además, de la subjetividad del lexicógrafo, que elegía, de acuerdo a su criterio los vocablos aceptados o no. Hay un ejemplo de esto muy claro: un lexicógrafo inglés en 1775 definía en su diccionario la palabra avena de la siguiente manera: “Cereal que en Inglaterra se da comúnmente a los caballos, pero que en Escocia alimenta a la población”.

Pero además estos verdaderos dictadores del idioma, consideraban que aparte de estos vocablos con sus diferentes jerarquías, había algunas palabras que no merecían estar en los diccionarios por ser, a su criterio, desagradables e indecentes (y que por supuesto eran las que usaban los sectores más bajos de la escala social). Estos vocablos, considerados la basura lingüística (riparolalia) es lo que conforman los diferentes argots.

Los pueblos que no poseen escritura desconocen el concepto de argot, ya que todos los vocablos usados son igualmente válidos y correctos. En general, los argots circulan oralmente y muy raramente pasan al lenguaje escrito.
Los pueblos que poseen un lenguaje escrito adquieren en virtud de la misma escritura, la conciencia de que existen dos maneras posibles de expresarse: una que se estima correcta, decente y la otra corrupta, impura. Esta estratificación lingüística es en realidad el reconocimiento, la superestructura de una estratificación social y cultural. Es decir, el tema social está íntimamente ligado a la esencia de los argots y por lo tanto de nuestro lunfardo. Por supuesto el paso del tiempo va permitiendo incorporar palabras argóticas a los diccionarios oficiales.

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