Imagen Top
Enciclopedia del Tango
 
Criollismo
El Payador

Una de las formas que nos permiten relacionar la poesía popular española, contenida en el romancero con la poesía, sobre todo del Río de la Plata,  es haciendo referencia a los payadores,  a quienes a menudo, y a nuestro juicio de manera errónea, se los relaciona con la producción poética que se inicia con la gauchesca. En realidad, la confusión proviene de que a partir de la aparición de esta literatura, muchos de los que se dedicaron a este oficio se nutrieron de la producción de los autores del género, pero el canto de los payadores es anterior a la gauchesca y tal vez sea su antecedente más directo. 

El  payador, que Sarmiento describiera en Facundo "Cantando de pago en pago, de tapera en galpón, el cantor está haciendo trabajo de crónica, historia y biografía”, resulta el heredero directo de los juglares medioevales. Con una guitarra a cuestas y montado en su caballo, va recorriendo la geografía del país, desparramando coplas improvisadas y transmitiendo los rasgos propios de la cultura que se iba gestando en el Nuevo Mundo.

Una de las primeras obras literarias, cuya aparición se sitúa hacia el año 1773 es El lazarillo de ciegos caminantes,  un libro de viaje, cuya autoría se asigna a Concolorcorvo. Esta obra, que durante mucho tiempo constituyó un verdadero enigma para los estudiosos, y en buena medida lo sigue constituyendo, resulta un ameno relato que describe las curiosidades que encuentran,  Alonso Carrió de la Vandera, un asturiano que fue nombrado visitador de Correos y Postas entre Montevideo y Lima a principios de 1771, y su acompañante Calixto Bustamante Carlos, indígena de origen inca cuyo color de piel, color ala de cuervo, da origen a su apodo. El citado Carrió de la Vandera,  viajó al Río de la Plata, donde por sugerencia del administrador de Correos de Buenos Aires contrató a Concolorcorvo, que según algunas versiones no era indio sino mestizo, y ambos emprendieron, desde el 5 de noviembre de l77l, un viaje por Córdoba, Santiago del Estero, Tucumán, Salta, Jujuy, Potosí, Chuquisaca, Cuzco culminando en Lima en junio de 1773. Es muy probable, como la mayoría supone, que el libro fuera escrito por Carrió y no por Concolorcorvo, como aparece en las ediciones del mismo. 

Es que, el funcionario, se hallaba enemistado con el administrador de Correos del Perú y para evitarse mayores inconvenientes, habría hecho aparecer a su secretario, hombre de instrucción insuficiente para la tarea, como autor del libro.

A los fines que nos hemos propuesto, nos interesa rescatar del libro un párrafo referido a los gauderios: “Estos son unos mozos nacidos en Montevideo y en los vecinos pagos. Mala camisa y peor vestido, procuran encubrir con uno o dos ponchos, de almohada la silla. Se hacen de una guitarrita, que aprenden a tocar muy mal y a cantar desentonadamente varias coplas, que estropean, y muchas que sacan de su cabeza, que regularmente ruedan sobre amores. Se pasean a su albedrío por toda la campaña y con notable complacencia de aquellos semibárbaros colonos, comen a su costa y pasan las semanas enteras tendidos sobre un cuero, cantando y tocando...”

Esta es sin duda una aproximación a la figura del gaucho, al que asigna carácter de payador, y que tiene el valor de ser hecha por un contemporáneo del mismo. Además, las afirmaciones de Concolorcorvo, en algunos aspectos, concuerdan con las descripciones de ese hombre que recorría los campos, que todavía no habían sido cercados por el progreso,  llevando sus coplas en una misión que lo transformaba en una suerte de cronista de hechos e historias que relataba a sus paisanos, ya sea en los ranchos, en las paradas de carretas o, fundamentalmente,  en las pulperías que eran el centro de la vida social del gaucho.

Esas crónicas, descripciones de lugares, cuitas amorosas, sucesos políticos o militares eran producto de su improvisación y en algunos casos, cuando se unían al canto de otro payador daban origen al contrapunto, verdadero desafío al ingenio de estos antiguos trovadores, sobre cuya aparición en nuestras tierras, no existe fecha cierta. 

Estos improvisadores se nutrieron, seguramente,  del abundante material que trajeron los hombres de la conquista,  al que tiñeron con los colores locales, agregándole el paisaje, la flora, la fauna y esa infinita soledad de la llanura, y dejaron una obra importante que algunos estudiosos recogieron de sus viajes a las provincias del norte, a la zona de Cuyo y por supuesto, en la región de la pampa. La recopilación que iniciara, entre otros, Juan Alfonso Carrizo permite afirmar que según ese abundante material el payador fue “el letrado, el maestro, el periodista, el consejero y el predicador”, según refiere Bruno Jacovella en un trabajo suyo contenido en el libro “El folklore argentino”.

Autores: Alejandro Molinari-Roberto Martínez-Natalio Etchegaray

Recomendados
Libros Recomendados
tapa_muj.jpg
Foro Argentino
de Cultura Urbana
ECU
SITIO
Inicio
Quienes Somos
Novedades
Contacto
EDUCACION
Capacitación Docente
Editorial
Seminarios
Facurbana TV
COMUNIDAD
Facebook
Twitter