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Enciclopedia del Tango
 
Costumbres
El Organito en Buenos Aires
(Primera parte)

En los albores de un nuevo milenio y oponiéndonos a esa increíble afición de los porteños de ir destruyendo casi todos los vestigios de una entrañable historia, nos encontramos con la posibilidad de recrear para los habitantes de Buenos Aires, un elemento, que desconocido para las nuevas generaciones, formó parte de la vida cotidiana de nuestros predecesores: EL ORGANITO.

Podemos leer en el libro: "De Garay a Gardel...La sociedad , el hombre común y el tango (1580-1917)" de los autores Alejandro Molinari, Roberto Martínez y Natalio Etchegaray (2da.Edición: Foro Argentino de Cultura Urbana -2003) la siguiente semblanza:
"Correspondió al organito, junto con el disco, un lugar preponderante en la difusión del tango en las primeras épocas. Es posible que hoy nos resulte difícil dimensionar la importancia de este instrumento en aquellos años iniciales de nuestra música popular, pero si por un instante hacemos el esfuerzo de trasladarnos en el tiempo, inmediatamente comprenderemos que para lograr la difusión de los primeros tangos sólo se contaba con las actuaciones de los reducidos conjuntos típicos y la posibilidad de algún piano. Es por ello que este instrumento llegado al país hacia mediados del siglo anterior, presumiblemente desde Italia, se transformó en una presencia habitual y deseada en la ciudad y por muchos años constituyó un verdadero motivo de algarabía a su paso por las calles de Buenos Aires.

Desde el punto de vista técnico consistía en un  artefacto mecánico provisto de un cilindro de bronce que era accionado por una manivela. Este cilindro tenía púas que percusionaban las cuerdas que estaban encerradas en una caja y generaban la música. Los había de distintos tamaños, desde los más pequeños que el organillero transportaba colgado de su cuello, pasando por los más comunes que se llevaban en una especia de carrito, hasta los más grandes y poco habituales que debían trasladarse en un carro tirado por caballos.
La música de los primitivos organitos: polcas, mazurkas y valses fue paulatinamente siendo sustituida por los tangos, que de ese modo fueron invadiendo los lugares más reservados de la ciudad hasta vencer la prohibición familiar y adentrarse en las habitaciones de las niñas, que de ese modo lograban conocer esa música "canalla", que tanto disfrutaban en el suburbio.

Los primeros organitos fabricados en el país fueron los "Rinaldi", hechos por los señores Rinaldi y Roncallo, este último padre del famoso músico José Luis Roncallo, el cual colaboraba en la fabricación de estos instrumentos. Al respecto es válido decir, que para la fabricación de los cilindros se necesita poseer conocimientos musicales, de allí la colaboración tanto de este pianista, como la de Santo Discépolo*, padre de Enrique* y Armando*.
Para los festejos del Centenario se importaron algunos del tipo carrousel, de gran tamaño y potencia, que por estas características eran de gran utilidad para amenizar todo tipo de reuniones. Fueron también importantes en la historia del tango, los organitos de las casas de baile, aquellas que no podían contar con un piano debido a su costo; y también aquél, que desde la esquina del barrio acompañó los primeros cortes y quebradas, que entre hombres, ensayaban los muchachos."

Libro: De Garay a Gardel. La sociedad, el hombre común y el tango

Autores: Alejandro Molinari-Roberto Martínez-Natalio Etchegaray

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